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La Efeba Velázquez

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“Advertencia: todos los que crean que la literatura debe parecer literatura pueden alejarse de una vez. Esta obra está dejando de ser, y de parecer, literatura.”

-Rafael Lemus acerca de La Biblia Vaquera-

Lo difícil no es llegar, sino sostenerse, reza un clásico que mi abuela ha intentado patentar sin suerte desde la primavera del 44. La proeza de mantenerse fiel a la halagadora descripción de su calidad narrativa: “Después de Carlos Velázquez, la literatura del norte hacia el futuro ha comenzado a ser otra cosa” debe ser una pesada loza que cargar en el lomo. Más aun en estado de ebriedad.

Su último libro de relatos: “La efeba salvaje” viene a desafiar a Aqueos y Troyanos, a groupies y adversarios con aliento alcohólico y restos de cocaína entre la comisura de las uñas de los dedos.

Describir la narrativa del escritor norteño nacido en la Comarca Lagunera en 1972 mediante una breve reseña emponzoñada de parcialidad, no es juego limpio de términos de crítica literaria, por lo que, citaré al entrañable Sergio González Rodríguez en su aguda crítica sobre la más reciente provocación de las letras mexicanas: “La efeba salvaje apuntala la trayectoria de Carlos Velázquez como uno de los prosistas más agudos, talentosos y originales de la actualidad. El ritmo y el lenguaje de sus relatos han logrado en corto tiempo la difícil tarea de labrar una voz que sólo puede referenciarse por sí misma.”

Después de “Cuco Sánchez Blues”, su primera -e inconseguible- obra publicada, trastocó el panorama de la narrativa mexicana para siempre con la siete veces heroica “Biblia Vaquera”, publicada por Conaculta en 2008 y en 2011 por Sexto Piso. Obra seleccionada entre los libros del año 2009 por el periódico Reforma y que captura los elementos más deformes de una realidad que escapa a cualquier clasificación imaginable. Los relatos de esta obra desprovista de ningún tipo de arenga didáctica, representan con una alta dosis de humor corrosivo un panorama social y político de la bilingüe sociedad norteña; y más allá:  sobre la realidad mexicana.

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Con su biblia Carlos también se estrenó en el mercado de habla inglesa. La editorial Restless Books publicó lo que muchos consideramos imposible: traducir a otro idioma su lenguaje personal, brutal y corrosivo para convertirlo en digno material literario. Achy Obejas entregó “The Cowboy Bible and other stories” para deleite y perplejidad de nuestros vecinos del norte. Las criticas llovieron a caudales. Todas positivas y llenas de asombro al trabajo del prosista mexicano.

Después de la Biblia, Carlos entregó al respetable el libro de relatos que le granjeó el rockstarismo por los que muchos escritores cuyo nombre nunca pronunciaré en voz alta empeñarían su intestino delgado: “La marrana negra de la literatura rosa”. La sátira alcanzó niveles operísticos con esta joya compuesta de 5 cuentos impregnados de fuertes dosis de ironía dramática.

Embelesado con el éxito en taquilla de la marrana (imposible dejar de destacar que el cuento “El alien agropecuario” a la postre se convirtió en un film tan malo como entrañable), regresó a la cancha en la que siempre ha fichado de local: la crónica. “El karma de vivir al Norte” es en muchos sentidos una catarsis autobiográfica de la puta mala suerte de haber nacido en el norte del país. Vivir en el norte como deporte extremo y síntoma inequívoco de masoquismo galopante. El ejercicio de periodismo narrativo mostrado en este singular libro de crónicas es notable porque la mirada del autor representa una postura más de víctima que testigo de la sofocante narcoviolencia que azota su lugar de origen y que tozudamente continúa eligiendo como hogar permanente.

Cuatro años después de El karma, La efeba salvaje aborda el barco para sumarse con alevosía y ventaja al legado literario del escritor marrano de la literatura negra.

La Efeba se compone de 6 relatos construidos con materiales rugosos, de cinta canela, varilla de asbesto y cemento hidráulico modificado con escoria. Que nadie espere narraciones preciosistas. Aquel lector despistado que busque literatura barroca en la narrativa de Velázquez, está desperdiciando su tiempo lastimeramente. Después de sobrevivir a “La jota de Begerac” -cuento al que de manera personal considero el mejor logrado del autor coahuilense- queda poco a qué atenerse con la construcción del bizarro lenguaje que ha distinguido a Carlos de los escritores de su generación.

El cuento que da nombre el libro narra las vicisitudes de Barbie Moreno (cuerpo de golfa y cara de niño Dios), chica del clima en el noticiero de las 7. Después de verse reemplazada por La Chiva Rendón, decide emprender una cacería contra su verdugo: el zar de los deportes en Multimiedos: Gómez Yonque. Tenebroso personaje célebre por fabricar trajes de piel humana. La torpeza de los afanes de Barbie es contada con la inconfundible cadencia del estilo mordaz e irreverente de Velázquez. Reseña aparte merece el último de seis relatos: “El resucitador de caballos” macabro cuento de tinte western que narra el sobrenatural vínculo entre Ed, Imabelle, un indio curandero conocido en el pueblo como Mojo Risin y el febril fantasma de un caballo. Para todo aquel que haya leído el cuento “La pata del mono” del escritor inglés W.W. Jacobs, podrá anticipar el hilo trágico que borda esta historia.

Fiel a sus antecesoras narrativas, La Efeba salvaje describe fantasías del comportamiento en criaturas tan estrambóticas como comunes y corrientes. Irrumpe en lo imposible en existencias complejas, pero, sobre todo, manifiesta que la fecundidad creativa del escritor norteño se mantiene más viva que nunca. Y continuará sacudiendo la escena literaria con su personalísima visión del mundo a ritmo de cumbia lagunera. ¡Ajúa!

América Pacheco.

NOTA: Aquí se puede leer completo el cuento “El resucitador de caballos”: http://reportesp.mx/el-resucitador-de-caballos-carlos-velazquez

 

 

 

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