Fuck off 2020!

Mudarme de manera temporal a Mérida me empujó a finiquitar etapas inconclusas del pasado. He logrado dar trámite a la mayoría, aunque no conseguí hacerlo en las más importantes sobre todo porque estuvieron vinculadas al presente caprichosamente. Entré en un loop de pasividad y permisividad en sectores en los que es fundamental tomar acciones claras y necesarias. Me desgasté casi siete meses en lamentarme por la hecatombe provocada por un fenómeno imposible de tomar control sobre él: la pandemia. Como amante de la ciencia ficción desde adolescente, nunca me ha sido ajeno el derrumbe estructural de una sociedad, un mundo o una galaxia. Pero leer un apocalipsis jamás podrá compararse a vivirlo en piel y huesos. Esa es la enorme lección personal aprendida en 2020.

Wooden Rat me invitó a participar en un proyecto literario que, -si todos los elementos necesarios se conjugan a favor- verá la luz en diciembre y será presentado en Alemania muy pronto. El leit motiv asignado por el proyecto fue simple: el autor debería reflexionar sobre el futuro desde diferentes enfoques, perspectivas y formas de expresión; con el propósito claro de crear un diálogo intercultural entre culturas tan dispares como la mexicana y la teutona. Ustedes no me aman con locura porque no me miraron emborracharme y llorar el último cuartito de lágrimas que le quedaba al tanque de la tristeza para plasmar desde la isla en la que habita la crónica una visualización personal del futuro cuando, el mundo EL FUTURO vive su peor vaguedad en décadas. Muchos podrán coincidir que vivimos la época menos propicia para formarnos preguntas retóricas para vincularlas a una probabilidad confiable en nuestro presente.

Sin embargo, lo hice. Desbaraté complejos y ropajes. Desnudé la realidad hasta darme cuenta de que, de manera inconsciente saboteé los plug-ins que mantienen conectado a mi corazón a la planta de poder que alimenta el alumbrado de las vías públicas y privadas, parques y terrazas. ¿Alguna vez han usado o visto los protectores infantiles de seguridad para enchufes caseros? Go figure. Sería un gesto arrogante afirmar que bastó una introspección básica a ciertas instalaciones emocionales para identificar lo que estaba mal conmigo. Realmente, no fue un milagro o epifanía literaria. Desde julio a la fecha, he sido acompañada por gente extraordinaria para trabajar a cuatro, seis, ocho manos, mis procesos internos.

La Diosa clarividente guió con su sabiduría a encontrar las respuestas adecuadas a interrogantes que ni siquiera había comenzado a plantearme. Cada cosa que advirtió ha ocurrido, así como todas las puertas que ella vio abrirse para mí antes de que fueran construidas, se han abierto de par en par para inundarme con su aire fresco. El descubrimiento de la fascinante casa de espejos en la que no existe manera alguna de no aprender gracias a la contundencia de los reflejos que percibo fue y es clave. Entiendo que sin el abrumador intelecto y elocuencia del cordobés no tendría claros los planos de una reconstrucción interna urgente. Agradezco me recordara que he tomado decisiones más difíciles que escribir. La regia visita inesperada colocó una plataforma fantástica que uso para vislumbrar alternativas fascinantes. Y finalmente, La Mejorada Studio se convirtió en el bunker custodio del bienestar de mi familia. Esta casa está vinculada a una memoria personal y respira a través de mis pulmones. Después de ver sus techos llorar sobre mi cabeza resultó fácil comenzar a identificar los plug-ins que conectan el complejo sistema neurológico imaginario de este refugio que resguarda mi humanidad para reparar e identificar los míos propios con urgencia.

El último trimestre de este año ha sido fundamental para entender qué herramientas debo echar mano para sobrevivir de la mejor manera a 2020.

El día de ayer se conmemoró el  ‪#WorldMentalHealthDay‪ y tuiter nos recordó que la pandemia que nos asfixia a todos nos ha mostrado más que nunca los estragos que provoca en nosotros o en los que amamos el desconocimiento o el descuido en esta zona de tantos grises. Todos hemos sido tocados de alguna manera por el protagonismo de la depresión tristemente recibido (aunque necesario) durante este año de mierda entre extraños, los que amamos, nosotros o todo lo anterior en combo. Así que es importante compartir con toda la gente que lee cotidianamente este blog que he tomado varias decisiones que determinarán e influirán mis Current State Of Mind. Es hora de establecer el nuevo hogar. Estoy despidiéndome de mi bunker, porque ya hay cumplido su función. A partir de unos días abandonaré el estatus de nómada para establecerme definitivamente en un sitio para convertirlo en el nuevo hogar. Rehúso a un día más de tristeza y desencanto porque no estoy dispuesta a otorgarle a este puto año a que me vea tirada en el piso de la auto conmiseración y del fracaso. He aprendido que a veces necesitamos soltar las muletas de las que nos aferramos para, al fin comenzar a caminar por nuestra propia cuenta. Deseo tanto seguir amando a los que amo actualmente, que necesito colocarme en un mejor lugar para continuar haciéndolo recio. Quiero estar sana, brillar, viajar y escribir desde otra perspectiva.

El año 2021 tiene altas probabilidades de superar exponencialmente la mierda del que transcurre. Me dispongo a terminar los estertores del 2020 con alegría, pasión y paz. Es claro que el trabajo interno será tan arduo como espeluznante. Pero me han corrido de todas las cantinas excepto de la bien llamada Cobardía, y eso que de esa no te expulsan aunque jamás pagues la cuenta.

Bienvenidos sean a esta nueva etapa.

América Pacheco, 11 de octubre, Mérida Yucatán.

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